El vial seguía sobre la piedra cuando Mira finalmente lo miró como lo que era.
No un encargo. No una fórmula a medias. No el problema técnico de calibrar los bordes de once minutos de memoria ajena. Lo que seguía sobre la piedra era el nombre de su padre escrito en el idioma más antiguo de Valdecruces, que era el idioma de las consecuencias, y Mira lo leyó con la misma precisión clínica con que leía cualquier otra cosa, y lo que leyó fue esto: que ella había comenzado a borrar al único hombre que jamás había pronunciado su nombre sin querer algo a cambio.
Se quedó inmóvil todavía unos instantes, porque los instantes de quietud antes de una decisión irreversible son el último lujo disponible, y Mira Vennara era, entre otras cosas, una mujer que sabía reconocer sus últimos lujos.
Create a free account to unlock all chapters. It only takes a few seconds.
Sign In FreeCreate your own AI-powered novel for free
Get Started Free