Chapter 8: Macondo Votes for Its Own Cage

La noticia llegó a Macondo de la manera en que llegan todas las noticias que cambian el aire de un lugar: sin que nadie pudiera señalar exactamente de dónde había venido ni quién había pronunciado las palabras primero. A las nueve de la mañana del martes, el carnicero ya lo sabía. A las diez, la mujer que lavaba ropa en la acequia lo discutía con la que vendía arepas en la esquina norte. Para el mediodía, cuando el calor aplastaba a Macondo contra su propio suelo y los gallos habían dejado de protestar y los perros buscaban sombra bajo los aleros, el rumor había recorrido el pueblo en todos los sentidos posibles y había vuelto a su origen ligeramente transformado, como suelen hacer los rumores cuando atraviesan bocas que tienen miedo.

Lucía Buendía, la última de los Buendía, iba a quemar los manuscritos de Melquíades.

Rosalba Fuentes escuchó la noticia a las ocho y cuarenta y siete minutos de la mañana, antes que nadie, porque Rosalba era el tipo de persona que las noticias encontraban primero por una razón que tenía menos que ver con su posición social que con la calidad particular de su atención: había vivido veintisiete años esperando exactamente esta información, y las cosas que uno espera durante suficiente tiempo desarrollan la costumbre de presentarse sin llamar.

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Chapter 8: Macondo Votes for Its Own Cage — El Último Amanecer de Macondo | GenNovel