Lo que Circe recordaba primero no era el relámpago sino el silencio que lo precedió: esa fracción de segundo en que el mundo entero retiene el aliento antes de romperse. Su madre le había contado después, cuando Circe tenía edad suficiente para entender que los nacimientos son también una forma de catástrofe, que los dos rayos cayeron simultáneamente sobre la torre este y la torre oeste del castillo de los Aurea, como si el cielo hubiera querido señalar con precisión el lugar donde habían ocurrido dos cosas al mismo tiempo que no debían ser simultáneas. La comadrona salió corriendo antes de que la madre terminara de sangrar. El padre no estaba en el castillo esa noche. Llegaron al mundo en ese orden: primero Aurelio, que llegó callado y morado y que la comadrona tardó treinta segundos en hacer respirar, y luego Circe, que llegó gritando como si ya supiera lo que encontraría cuando le tocara mirar.
Nadie en la casa de los Aurea supo nunca qué hacer con ese orden. Aurelio era el primero y era varón y llevaba en la sangre el título y la tierra y el peso genealógico de una casa que llevaba trescientos años poniendo varones en el primer lugar de todo. Circe era la segunda y llegó al mundo sabiendo que su utilidad consistiría en ser entregada. La diferencia entre los dos no era el amor que recibían, que era idéntico en volumen y en temperatura. Era que Aurelio crecía hacia dentro de un mundo que lo esperaba con los brazos abiertos, y Circe crecía hacia un horizonte que aún no tenía su forma definitiva pero que ya, desde antes de que ella aprendiera a caminar, olía a palacio ajeno y a nombres que no serían el suyo.
Esto lo comprendió, con la claridad brutal de los niños que comprenden las cosas antes de tener palabras para ellas, a los cinco años, cuando escuchó a su padre explicarle a un consejero que la gemela sería la mejor inversión política de la generación. La palabra inversión no la entendió entonces. Pero entendió el tono. El tono era el mismo que el administrador de la hacienda usaba cuando hablaba del rendimiento del ganado.
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