Maese Nicolás llegó a la casa del cura a la hora del ángelus con el mandil todavía manchado de jabón y la expresión de quien ha tomado una decisión antes de terminar de pensarla.
—He hablado con el ama —dijo, sin preámbulo ni saludo, porque los hombres que se conocen desde la infancia se permiten el lujo de omitir los preámbulos—. Lleva cuatro días sin noticias. La chica está convencida de que se ha matado en algún barranco.
Pero Pérez estaba en el escritorio con un libro de horas abierto que no había estado leyendo. Llevaba dos días sin estar leyendo lo que tenía delante, lo cual era, para él, una forma de malestar que no encontraba en ningún catálogo médico ni teológico.
Create a free account to unlock all chapters. It only takes a few seconds.
Sign In FreeCreate your own AI-powered novel for free
Get Started Free