El expediente llegó un jueves con una nota adhesiva pegada en la carpeta que decía, con la caligrafía descuidada del subcomandante Fuentes: *Para Cruz — parece cosa tuya.* Valentina no supo si tomarlo como insulto o como cumplido, que era la condición habitual de las comunicaciones del subcomandante Fuentes.
La carpeta era delgada. Tres muertes, cuatro meses, cero sospechosos, cero pistas físicas, cero motivo establecido. Los tres difuntos habían muerto de paro cardíaco en circunstancias ordinarias —una cena, una presentación de libro, el baño de su departamento en la Narvarte— sin historia cardíaca previa, sin sustancias en los toxicológicos, sin señal de violencia. Lo que los unía no era la causa de muerte sino el gremio: los tres habían trabajado en el mundo de los suplementos culturales. Los tres habían publicado reseñas literarias. Los tres habían, en distintos momentos y con distintos grados de elegancia, destrozado libros de otros.
Valentina leyó los tres expedientes una vez, los cerró, los volvió a abrir.
Create a free account to unlock all chapters. It only takes a few seconds.
Sign In FreeCreate your own AI-powered novel for free
Get Started Free